miércoles, julio 19, 2006

En la Cumbrecita Posted by Picasa
En La Cumbrecita Posted by Picasa
En Dique los Molinos (Cba.) Posted by Picasa
Mis padres en Alta Gracia Posted by Picasa
Con mis padres camino a Villa General Belgrano Posted by Picasa
Con mis sobrinos, Tomás y Mateo Posted by Picasa
Mis sobrinos Posted by Picasa

martes, noviembre 08, 2005

Nieve, nieve, nieve...



Con Gabriel, Jorge, disfrutando de la nieve Posted by Picasa


En la nieve, con Gabriel Cornejo Posted by Picasa


Imagen de Las Leñas Posted by Picasa


Foto en Pozo de las ánimas. Posted by Picasa


Foto en el Infiernillo, camino a Las Leñas, había mucho viento (se nota en mi cara), jajaja Posted by Picasa



Con el matrimonio Moreno, en Las Loicas, a 40 km. de el límite con Chile, camino de Bardas Blancas Posted by Picasa




Cerca de Bardas Blancas, con Jorge Torres y Gabriel Cornejo Posted by Picasa
Durante el Viaje a Malargüe Posted by Picasa
Durante la caminata de Buena Esperanza a Fortín El Patria Posted by Picasa

sábado, octubre 15, 2005

Cuando se piensa

Cuando se piensa.
Hugo Wast.

Cuando se piensa que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que un sacerdote.
Cuando se piensa que ni los ángeles, ni los arcángeles, ni Miguel, ni Gabriel, ni Rafael, ni príncipe alguno de aquellos que vencieron a Lucifer pueden hacer lo que un sacerdote.
Cuando se piensa que solamente un sacerdote puede perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesonario, Dios, obligado por su propia palabra, lo ata en el cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata dios.
Cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo, en la última cena realizó un milagro más grande que la creación del universo con todos sus esplendores y fue convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre, para alimentar el mundo; y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote.
Cuando se piensa que la humanidad se ha redimido y que el mundo subsiste porque hay hombres y mujeres que se alimentan cada día de ese cuerpo y de esa sangre redentora que sólo un sacerdote puede realizar.
Cuando se piensa que un sacerdote cuando celebra en el altar tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey y que no es nu un símbolo, ni siguiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios.
Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre se llegara faltar ese poquito de pan y ese poquito de vino.
Cuando se piensa que eso puede ocurrir porque están faltando las vocaciones sacerdotales y que cuando esto ocurra se conmoverán los cielos y estallara la tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla, y las gentes aullarán de hambre y angustia y pedirán ese pan, y no habrá quien se lo de, y pedirán la absolución de sus culpas y no habrá quien los absuelva y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos.
Cuando se piensa que los sacerdotes hace más falta que un rey, más que militar, más que un banquero, más que médico, más que un maestro, porque el puede remplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él.
Cuando se piensa todo esto, uno comprende inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales.
Uno comprende el afán con que en tiempos antiguos cada familia anunciaba que de sus eno brotase, como una vara de nardo una vocación sacerdotal.
Uno comprende el inmenso respeto que los polos tenían por los sacerdotes lo que se reflejaba en las leyes.
Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación.
Uno comprende que provocar una apostasía es ser como Judas y vender al Cristo de nuevo.
Uno comprende que es un padre una madre obstruyen la vocación sacerdotal de su hijo es como si renunciaran a un título de nobles incomparable.
Uno comprende que más que una Iglesia y más una escuela y más que el hospital es un seminario.
Uno comprende que para construir o mantener un seminario es multiplicar los sarmientos del redentor.
Uno comprende que dar para costear los estudios del joven seminarista es allanar el camino por donde a de llegar al altar un hombre; que durante media hora, cada día, será mucho más que todas dignidades de la tierra y que todo lo santos del cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su cuerpo sus sangre para alimentar al mundo. Posted by Picasa

domingo, septiembre 25, 2005


Con Guadalupe, durante la jornada de monaguillos
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sábado, septiembre 24, 2005


Logo utilizado en la Jornada diocesana de monaguillos (24-09-2005)
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martes, septiembre 20, 2005

Oracion de un sacerdote

Oración de un sacerdote

     Señor, tú lo sabes todo, tu sabes que yo te amo.
     Haz que yo sea el pastor que salva las ovejas aprisionadas entre los zarzales, el pescador que a tu mandato, aún después del trabajo infructuoso de largas noches, echa nuevamente su red con confianza.
     Haz que yo sea el imán, capaz de atraer a cuantos se aproximen a mi círculo de acción.
     Sea yo el obrero que recoge la mies, aquella de la que tu dijiste: "La mies es mucha y los operarios pocos".
     Que sea yo chispa de fuego que sepa propagar el que tú trajiste al mundo y lo encienda en el alma de cuantos encuentre en el camino.
     Concedeme que al entrar en la escuela, descubra en los ojos de los niños todo el tesoro de sus almas, y que sientan como si tú mismo te acercaras a ellos.
     Que al sentarme en el confesonario y abrir ante mí los hombres su vida mas oculta, sus obras cubiertas por el velo del secreto, aquellas obras que quisieran ocultar, no sólo a los amigos y a los padres, sino a sí mismos y a Dios, pero que allí descubren con sinceridad admirable, sea yo entonces consejero, consuelo, amigo, médico, padre espiritual de tantas almas pecadoras que sufren, que se revuelven en miserias.
     Que al dirigirme con tu Cuerpo Sacratísimo en mi mano, al agonizante tenga yo arrestos para ayudarle a levantar su vista quebrantada hacia el cielo.
     Que pueda sufrir con los que sufren, alegrarme con los que se alegran, serlo todo para todos, y que el fuego sagrado, que arde ahora en mi alma, no pierda nunca su intensidad...
     Es lo que te suplico Señor.

     Aún te pido algo mas: la virtud de no esperar por estas cosas el aplauso de los hombres, un galardón terreno. Sino que al entrar cansado por el trabajo del día, en el silencio donde no me aguarda nadie para distraerme, y al postrarme de hinojos en el reclinatorio, a los pies del crucifijo, vea tu rostro vuelto hacía mi y en tus dulces ojos, todo mi consuelo, mi fuerza, mi felicidad, mi galardón...

Tihamer Toth

Con el P. Daniel, cabeza del Indio. Merlo verano 2005
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Celebracion de la Santa Misa en cabeza del Indio, Merlo - San Luis
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